Peldaños

Adrián Rumbaut septiembre 2016

Adrián Rumbaut: la imagen impura.

…la insistencia en que lo visual va más allá de las cualidades ópticas…
Aurora Fernández Polanco.

En la VIII Bienal de la Habana se expuso una instalación que simulaba corrales de cerdos, su interior lo ocupaban pinturas que reproducían imágenes de la vida cotidiana: una pareja haciendo el amor, unos hombres jugando dominó, una mujer en labores domésticas, el saludo marcial de un niño con traje de pionero, por solo citar las más llamativas. Las jaulas estaban dispuestas unas junto a otras, simulando un barrio marginal del que emergían instantes de esa vida, interpretada tal y como es, con sus difíciles condiciones habitacionales.
La excelencia de la solución pictórica junto a la rusticidad de los corrales armados con barras de metal, fragmentos de madera, pedazos de mallas, creaban un contraste en el que belleza y fealdad, rusticidad y sencillez, parecían corresponder a un mismo orden visual. Escenas acorraladas, parodiaba la diaria subsistencia, mostrándola detenida en el tiempo.
Adrián Rumbaut, con esta instalación consolidó una poética que ya venía evolucionando desde años anteriores, caracterizada en un sentido, por una indagación formal de procedimientos que funden lo pintura con el objeto,  en ocasiones vinculada con una arquitectura que le sirve de sostén, y en otro, la composición pictórica es  resultado de una intervención sobre el plano pictórico, creando varias capas que al sobreponerse confunden sus significados. Desde estos procedimientos, más que representar, simula, quizás por eso afirma: «Me cuesta creer en la imagen pictórica como fin de la obra en sí, la concibo como medio» Ella es un recurso para acercarse a la belleza de los cuerpos desnudos, a la pose amorosa, a la intimidad de lo erótico.
La muestra actual Símbolos, Soportes y Peldaños, nos trae esa poética acrecentada por la imagen fragmentada y re-significada desde dos formas de construcción: en un caso, arma piezas con elementos arquitectónicos a manera de sostén de esa imagen y en otro, la apropiación de diversos referentes, entre ellos, cubiertas de revistas se convierten en marco de la obra.
Las relaciones entre realidad y representación pasan por vericuetos que potencian la metáfora, creándose un amplio espectro de posibilidades formales por medio de las cuales la realidad se desdobla asomando desde perspectivas inéditas en lo visual. Bajo estas condiciones, la pintura tiene competencias difíciles de enfrentar, formas de construcción que le han trasmitido movimiento a la imagen, ampliando el campo de lo visual, los juegos textuales, los intercambios entre tipos y formas de arte.
Rumbaut se vale de estas circunstancias que expanden y renuevan la pintura, que como señalamos, incorpora al objeto en calidad de portador, ella se adapta a las condiciones físicas de este, alcanzando así otra apariencia para el propio hecho pictórico. Desde esta perspectiva, emprende un procedimiento que  utiliza la fotografía como un referente que será volcado en la pintura, esta se transforma al ser calada y recortada, situando los fragmentos unos sobre otros, ocurriendo como él señala, que la textura dibuja al ícono.
Una imagen puede concentrar muchas imágenes, en este caso por medio del calado y la sobre-impresión, en algunas de ellas Rumbaut se apropia combinándolos a partir de diversos referentes, sean estos de carácter ideológico, histórico o social. Son porciones de lo que sucede en el macro-mundo que nos rodea, que se incrustan en la piel, en la memoria, en el lenguaje, llenando de significados la mente y el cuerpo.
La exposición tiene la particularidad de que el título que la identifica se repite en las obras que la componen, diferenciándose según han sido numeradas y según el tipo de objeto que interviene en la elaboración de cada pieza.
En la número IV el objeto escogido es una escalera dispuesta en espiral,  cada peldaño acoge en su parte superior un fragmento de la obra, por ello, la visión del conjunto solo se completará cuando el espectador la observe desde arriba. Un cuerpo desnudo se encoje sobre sí mismo, pero como lo apreciamos dividido en partes, a la manera de un fotograma, podemos contemplarlo deteniéndonos en cada segmento, deleitándonos en detalles que se esfuman en el todo de la imagen o que no serían percibidos sin esta disposición.
En la obra antes mencionada la apropiación sucede sobre dos símbolos que se hibridan y una foto histórica de los guerrilleros de la Sierra Maestra. Con relación a la hibridación esta se produce partiendo de la imagen del Che Quevara con su boina,  y de la de Marilyn Monroe, con ambas se concibe un nuevo ícono: el rostro del Che es sustituido por el de Marilyn, conservándose su melena y su boina. Ambas imágenes han entrado en la cultura de masas desde hace varias décadas, se diferencian porque la imagen del  Che transmite un contenido ideológico, mientras que la de Marilyn se concibe como un fetiche sexual. Al fusionarse nos entregan un caprichoso juego entre erotismo, ideología y publicidad.
Ello puede apreciarse también en la obra número II, en la que predomina el diagrama circular -como suele denominar el artista a la parte de su obra que utiliza el círculo como apariencia. En estas dos obras, estas imágenes inundan los cuerpos, pero al ser estos ubicados en partes, se descompone a su vez la dualidad que los habita, logrando que la lectura sea el resultado de un intercambio textual entre una imagen pictórica y las combinaciones que contiene
La pieza número VII se relaciona con el procedimiento señalado  de calar y pegar, sobresaliendo por su ingeniosa apariencia en forma de torre escalonada piramidal, ella nos muestra una escena en la que dos amantes desnudos se abrazan. Al ser ubicada por fracciones  en la parte inferior de los escalones, a todo lo largo de la escalera asumen el mismo procedimiento deconstructivo  de la pieza número IV, pero en esta, el fondo está cubierto de textos que el artista tomó de aforismos referidos a los cambios que la vida presenta, unas veces significan ascenso y otras descenso, unas vivir y otras morir.
Por otra parte, la número IX consiste en otra versión de amantes desnudos abrazándose, con ella se cubre  toda la escalera, a semejanza de una alfombra que avanza desde el primer peldaño, hasta el último. Los rostros se hunden en los cuerpos, ingrávidos, asumiendo poses eróticas que nos recuerdan iconografías de frescos de la antigüedad clásica.
No es la funcionalidad que se exige en lo arquitectónico lo que le interesa al artista, ya que la escalera no lleva a ningún sitio, ni la torre, tan delgada en su parte final nos permite observar sobre su punto más alto, su creación apunta hacia las diferentes visualidades que se pueden lograr en el intento de completar en un todo los fragmentos, para descubrir en esa totalidad, sus contenidos en forma de marca, rasguño o huella.
En una dirección cercana se encuentra la instalación número, en esta se presenta una forma próxima  a lo que sería una pirámide. El fondo acoge diferentes texturas  y sobre ellas se aprecia la imagen del líder histórico de la revolución cubana en el momento en el que bajaba de un tanque de guerra, en pleno conflicto de Playa Girón, en 1961. El tema amoroso en este caso se sustituye por el político, siguiendo la estética del artista de superponer capas sígnicas que abrigan un sentido con diferentes significados.
Los procedimientos estéticos utilizados por este creador se sintetizan en la obra número VIII, y ello la convierte en una pieza clave de la muestra. En forma de diagrama circular ella se desliza en el sentido de las manecillas del reloj, como si el paso del tiempo permitiera distinguir los diferentes momentos por los que transcurre la visualidad desde la que es concebida. El primero nos presenta el lienzo en su fase inicial calado en blanco, en la segunda se percibe la imagen de dos cuerpos desnudos colocada sobre él, la tela ha sido pintada y recortada a su vez, a esta fase continua una imagen similar que corresponderá al momento de la obra de mayor resolución realista, para terminar retornando al comienzo. Este recorrido cíclico nos brinda una visión del proceso, en el que la mayor parte lo ocupa la imagen definida en lo pictórico como contenedor de las múltiples capas que la forman.
Por último, valga la referencia a un conjunto de obras que presentan otro soporte utilizando el mismo procedimiento apropiativo. Rumbaut emplea  cubiertas de revistas nacionales como Bohemia y Carteles e internacionales como  Life y Times, inscribiendo sobre ellas diferentes fragmentos de una imagen que es tomada de otra pieza del artista y que es por sí misma un híbrido de los símbolos que ya hemos mencionado. Una pareja se abraza desnuda como parte de un objeto con marco de metal en forma de estrella circunscrita dentro de un círculo, el nos recuerda una moneda nacional. En cada una de estas publicaciones la imagen se reproduce de maneras diferentes: en Life se percibe completa, en Time y en Bohemia, un fragmento, en Carteles, una revista que se publicaba durante los años 30 del siglo pasado,  aparece el fragmento sobredimensionado.
Tal combinación de la imagen se convierte en un  juego de roles con la obra de referencia, pura maña estética que sitúa estas piezas en un escenario en que la imagen nos es ofrecida desde las diferentes perspectivas que brinda el campo particular de las publicaciones periódicas.  No solo en el sentido de sus diferencias al ser una publicación nacional o internacional, sino también en el histórico, porque el tiempo también cuenta en las interpretaciones de los símbolos. Ellos caprichosamente tienen el poder de inscribirse en esas publicaciones convirtiéndolas en portadoras de sus significados.
El uso de los fetiches políticos junto a los  publicitarios, le dan al ejercicio pictórico una dimensión conceptual desde la cual, el gesto analítico adquiere una especial importancia, pues este no se dirige solo hacia la analítica misma,  ni hacia lo que representa pensar la imagen en sí misma, sino que avanza por capas, posesionándose del espacio pictórico y de su dominio sobre el objeto.
Todo descansa en la magia de una imagen que contiene otras imágenes emergiendo con ellas visualidades que el artista ha creado.

Magaly Espinosa.

Artistas